lunes, 1 de enero de 2018

Proyectos 2018

El año pasado ya deje de publicar en febrero... Antes tenia mucha más actividad... Escribía y tenia comentarios y comentaba en otros blogs,... pero... van pasando los años y me doy cuenta de que ya no se entra tanto a los blogs personales, ni se comenta. Las personas vamos más al "aquí te pillo, aquí te mato"... es decir... vienen leen lo que les interesan y cierran la pestaña. Y, los blogs que seguía... muchos están abandonados... No se debería hacer un blog pensando en que quieres tantas visitas y tantos comentarios... porque al final piensas en hacer los post para que los lean y no para disfrutar mientras escribes... 

Cada día veo una cosa y descubro cosas nuevas que me gustan y me las suelo apuntar en un sitio u otro... He pensado que como no quiero publicar para que me lean... sino que quien me lea bienvenido... leerá lo que a mi me gusta, lo que me resulta curioso... 

A parte tengo el blog de cocina que como no cocino mucho... no escribo mucho pero siempre estoy mirando cosas de comida... y bueno,... quiero hacer uno de costura que en breves avisaré por aquí. Retomar la fotografía... ponerme a estudiar euskera... quiero hacer tanta cosa que no se si me va a dar tiempo a todo... pero vamos... poco a poco..


Al final tengo que pensar que es mi diario personal... que si alguna vez tengo que recordar algo puedo venir aquí y si alguna vez quiero enseñarle a alguien algo puedo remitirles al blog. Porque escribirlo todo en papel es demasiado... aunque me gusta luego puede que no recuerde donde lo apunte exactamente. 

A ver si este año no escribo solo hasta febrero... jajajjaja... me falta la constancia. Al final se tiene tiempo para todo,... si no nos organizamos vamos perdiendo minutos valiosos que nos vendrían muy bien para otra hacer otras cosas... 




jueves, 9 de febrero de 2017

Muerte a los sindicatos

Nueva moda. Rajar de los sindicalistas. Algo fácil y barato, por cierto. Lo llevan en la solapa ciertos políticos, lanzando mensajes subliminales sobre su actual falta de utilidad para los trabajadores, politización, corrupción, derroche económico. Resulta curioso: Los mismos que alientan al escarnio público, suelen lanzar piedras cargadas por sus propias mezquindades.

Además, la destrucción del sindicalismo hace mucho más fácil la labor de los gobernantes, sin movilizaciones ni huelgas, especialmente la de quienes dirigen tras la cortina. Qué bien estaríamos si no existieran los sindicatos, piensan algunos.

El problema es que esa frase por la que suspiran los gobernantes "Qué bien estaríamos sin sindicatos" empieza a calar entre la gente de a pie, con un discurso cargado de improperios, gritos, oportunismo, mala leche y, sobre todo, un enorme vacío de argumentos que se resume en: "Para lo que hacen, mejor que no hagan nada", "Por mí los echaba a todos y los ponía a trabajar", "Están vendidos, no se mueven, no están con los trabajadores". Luego terminan reservándote para el final el placer de oír la raída historia de: "Conozco a uno que está de liberado sindical.".

Confesar ser liberado sindical, en estos tiempos que corren, es un auténtico pecado capital. Mejor inventar cualquier otra cosa antes de que te descubran. Te pueden acechar en cualquier esquina, a cualquier hora: sacando dinero, haciendo la compra, recogiendo a tus hijos en el colegio. Cualquier lugar y excusa es buena, para utilizar como insulto la palabra "sindicalista".

Se puede ser banquero chupasangre, se puede ser político en cualquiera de sus muchos cargos (concejal, alcalde, o delegado provincial.) y trincar todo lo que se quiera, aceptar sobornos y trajes, realizar chantajes, revender terrenos públicos, recortarle el sueldo a los trabajadores o directamente despedirlos sin indemnización. Se puede, incluso, aumentar el recibo de la luz a los pensionistas hasta asfixiarlos, o salir en fotos besando niños y ancianos mientras los colegios y asilos se caen a trozos, cobrar dos o tres sueldos en tres cargos diferentes, declarar a hacienda que se está arruinado mientras se cobra de mil chanchullos distintos, para que su hijo obtenga la beca que le permita comprarse una moto a costa del Estado.

En este maldito país se puede ser lo que se quiera, pero no sindicalista.

Nadie se acuerda ya de la última huelga, aquella en que nadie de la empresa fue, excepto los dos afiliados que perdieron el sueldo de aquel día, para que luego se firmara un acuerdo que les subió el sueldo a todos. Incluso a aquellos que escupieron sobre la huelga.

O de Luís, ese hombre que estuvo 30 años cotizando, y que gracias a la pre- jubilación que se consiguió en su momento, puede ahora, con 60 años y despedido de su puesto, tirar para adelante sin necesidad de buscar un trabajo que nadie le ofrecería.

Recuerden también a Marta, la chica de 23 años que estuvo aguantando un jefe miserable con aliento a coñac, que le obligaba a hacer más horas extras para tener un momento de intimidad donde poder acosarla mientras le recordaba cuándo le vencía el contrato. Hasta que su mejor amiga la llevó al sindicato y, gracias a una liberada sindical, ahora el tipo ha tenido que indemnizarla hasta por respirar.


Son muchos los que les deben algo a los sindicatos, y a los sindicalistas: El maestro que pudo denunciar al padre que le pegó en la puerta del colegio, los trabajadores que consiguieron que no les echaran de la RENAULT, la chica que pudo exigir el cumplimiento de su baja por maternidad en su supermercado. Porque también fue una liberada sindical la que se puso al teléfono el día en que despidieron a Julia, la chica de la tienda de fotos, y le ayudó a ser indemnizada como estipulan los convenios; y aquel otro joven que movió cielo y tierra para arreglarle los papeles al abuelo para procurarle una paga medio-decente, porque los usureros de hace 30 años no lo aseguraban en ningún trabajo. Para qué recordar las horas al teléfono escuchando con paciencia a cientos de opositores a los que no aprobaron, gritando e insultado porque en el examen no les contaron 2 décimas en la pregunta 4. O el otro compañero sindicalista, el que denunció a la constructora que se negaba a indemnizar a la viuda de su amigo Manuel, que trabajaba sin casco.

Ya nadie se acuerda de dónde salieron sus vacaciones, los aumentos de sueldo que se fueron consensuando, el derecho a una indemnización por despido, a una baja por enfermedad, o a un permiso por asuntos propios.

Esta sociedad del consumo, prefiere tirar un saco de manzanas porque una o dos están picadas, por muy sanas que estén el resto. Los precedentes televisivos: entrenadores de fútbol, famosos de la exclusiva en revistas, y demás subproductos, se convierten en clinex de usar y tirar dependiendo de las modas. Ahora, en un momento en que los trabajadores deben estar más juntos, arropados y combatientes contra quienes realmente les explotan, aparecen grietas prefabricadas en los despachos de los altos ejecutivos, ávidos de hincar más el diente en el rendimiento de la clase trabajadora.

¿Quién tirará la primera piedra?. ¿Serán los políticos gobernantes, o los banqueros quienes hablarán de dejadez o vagancia?. ¿Tendrán capacidad moral los jueces o los periodistas, de hablar de corrupción en las demás profesiones?. ¿Serán más idóneos para iniciar lapidaciones, los super-empresarios del ladrillo?. ¿En qué profesión se puede jurar que no existen vagos, corruptos, peseteros, o ladrones?. ¿Preguntamos mejor entre la Iglesia o la Monarquía.?.

Pero qué fácil resulta rajar en este país. Siembra la duda, y obtendrás fanatismo barato.

Qué bien asfaltado les estamos dejando el camino a quienes realmente nos explotan cada día. ¡Acabemos con los sindicatos!. Sí. Dejemos que la patronal y los bancos regulen los horarios, las pensiones, los sueldos, las condiciones laborales y los costes del despido. Verán cómo nos va a ir con la reforma del mercado laboral, cuando los sindicatos dejen de existir y no puedan convocarse huelgas ni manifestaciones.

Verán qué contentos se pondrán algunos cuando sepan que ya no estarán obligados a pagar las flores de los centenares de trabajadores que mueren todos los años, a costa de sus mezquindades. 

IÑAKI GABILONDO


sábado, 14 de enero de 2017

CAPERUCITA TINTA

No soy una bebedora de vino pero me gusta tener en casa por si viene alguien pero nunca se cual coger. La mayoria de las veces acabo yendo a casa de mis padres y "robándoles" alguna botella para agasajar a mi comensales. Sin embargo, creo que voy a probar un vino nuevo. 

Hace poco más de una semana acompañe a mi hermano a unos supermercados muy famosos en España y que causan amor/odio a los clientes. Estábamos mirando vinos y encontramos uno que se llama Caperucita Tinta y es de un grupo de "vinos de cuento" que está preparando la bodega de Torre Oria (propiedad de dicho famoso supermercado) de la zona de Requena Utiel. 


Aunque es un vino sin Denominación de Origen y que cuesta menos de 2€ dicen que es afrutado y muy agradable. Un vino suave ideal para tomar en cualquier momento. 

Lo que a mi me parece más curioso es que llama la atención. En su etiqueta aparece Caperucita roja de espaldas y cuando le das la vuelta la sorpresa es encontrarnos la cara del lobo vestido con la ropa de Caperucita.


Opiniones de consumidores: 
Carlos T****
 "Para ser un tinto joven, sin crianza, resulta suave y agradable al gusto, entra en boca con facilidad, siendo de gradación baja, se deja consumir facilmente."
Manuel:
"Lo compre por el precio y la etiqueta que me llamo la atención y cuando lo probé sorpresa muy buen vino."

Yo no lo he probado pero lo probaré, y vosotros? A ver si alguno se atreve a buscarlo y, una vez probado, a dejarme su opinión en los comentarios... 

domingo, 8 de enero de 2017

JUGARRETAS

La vida puede darnos reveses que no queremos pero el como lo afrontamos es lo que nos va a marcar el camino para poder salir airosos de ellos. Es una aventura que si nos enfrentamos a ella con tesón y fuerza nos da una lección incluso aunque salgamos vapuleados de ella. La vida, con sus pequeñas jugarretas, nos enseña día a día a sobrevivir. 


miércoles, 6 de julio de 2016

Corvo, va

corvo, va.
sustantivo femenino y masculino
  1. adj. Arqueado o combado.
  2. m. garfio. (Instrumento de hierro, curvo y puntiagudo, que sirve para aferrar algún objeto.)
  3. m. Machete curvo utilizado en la labranza y, por ext., cuchillo que se usa como arma.
  4. f. Parte de la pierna, opuesta a la rodilla, por donde se dobla y encorva.


... por unas fiestas libres de agresiones sexuales...

Ha llegado el 6 de julio y como todos los años mi ciudad es conocida y famosa en el mundo entero. Lo triste es que antes me gustaban los sanfermines y ahora no por lo que ha traído esa fama. Ir al centro de mi ciudad estos días significa pisar y quedarte pegada al suelo por la gran cantidad de porqueria pegajosa que hay, que se te acerquen borrachos apestosos y te den abrazos, que te toquen el culo por calles abarrotadas de personas donde para pasar tienes que ir dando codazos, que todo huela a orina, que veas partes del cuerpo de gente que no se deberían ver, peleas, drogas, etc... 

Me gustaban los sanfermines cuando se podia andar por la calle y los extranjeros que venían, algunos de aquí también, no eran tan depravados como para saltar de una fuente hacia la muchedumbre esperando que te amortigüen la caída... 

Las agencias de viajes venden los sanfermines como unos días en los que la ciudad se convierte en una ciudad sin ley, donde se puede hacer cualquier cosa que no va a pasar nada. Y, sin contar el chupinazo, el pobre de mi y los encierros,... que se llevan con bastante seriedad televisiva... en los informativos y programa donde aparecen imágenes de sanfermines... la únicas que acaban apareciendo son tías enseñando los pechos o gente muy borracha. Y no toda la fiesta es esto pero molestan mucho a los que queremos disfrutarla de verdad. 

Hay mucha ciudad y no en toda la ciudad pasa eso, hay mucho día y no todo el día es eso... 

De hecho,... de todas las imágenes que he recibido hoy... este par de imágenes las que he recibido hoy por wassap de alguien de fuera que no ha venido nunca ha sido la siguiente: 





Esto es un claro ejemplo de lo que la sociedad piensa que es esta fiesta. El despiporre y despelote... Es triste pero el comportamiento de muchas mujeres que llenas de alcohol o no,... simplemente por seguir la fiesta,... muestran su cuerpo en publico y se dejan manosear de esa manera, hacen que el acoso sexual y las violaciones en estos días aumenten. Aquí parece que en estos días el pasárselo bien y el follar está asegurado... pero no pasa nada si no consigues ninguna tia de esas que enseñan todo y que son muy abiertas... siempre puedes violar a alguna que se "haga la estrecha".

...por unas fiestas libres de agresiones sexuales... 


Viva San Fermín




¡¡¡¡VIVA SAN FERMIN
GORA SAN FERMIN!!!!

Recordad que se puede VIVIR la fiesta y no que te pase por encima como una apisonadora.

Querida chica del bañador verde

He visto una reflexión preciosa de Jessica Gómez que creo que merece la pena propagar... ahí va mi granito de arena por una sociedad más libre y sana. Las personas somos hipervulnerables... cada día,... a través de la publicidad y de las redes sociales estamos expuestos a miles de estímulos que nos crean una imagen distorsionada de la realidad. Muchas de nosotras sufrimos las consecuencias psicologías de esas enfermedades al llevar al extremo nuestros cuerpos y querer ser un cuerpo de anuncio sin darnos cuenta de que la verdadera belleza está dentro de ese cuerpo y no en su carcasa perecedera.



QUERIDA CHICA DEL BAÑADOR VERDE:


Soy la mujer que está en la toalla de al lado. La que ha venido con un niño y una niña.



Primero que nada, decirte que estoy pasando un rato muy agradable junto a ti y tu grupo de amigos, en este trocito de tiempo en el que nuestros espacios se rozan y vuestras risas, vuestra conversación ‘transcendental’ y la música de vuestro equipo me invaden el aire.

¿Sabes? He alucinado un poco al darme cuenta de que no sé en qué momento de mi vida he pasado de estar ahí a estar aquí: de ser la chica a ser “la señora de al lado”, de ser la que va con los amigos a ser la que va con los niños. 

Pero no te escribo por nada de eso. Te escribo porque me gustaría decirte que me he fijado en ti. Te he visto, y no he podido evitar verte.

Te he visto ser la última en quitarte la ropa. 

Te he visto ponerte detrás de todo el grupo, disimuladamente, y quitarte la camiseta cuando creías que nadie te miraba. Pero yo te vi. No te miraba, pero te vi. 

Te he visto sentarte en la toalla en una cuidada postura, tapando tu vientre con los brazos. 

Te he visto meterte el pelo tras la oreja agachando la cabeza para alcanzarla, quizá por no mover los brazos de su estudiadísima posición casual. 

Te he visto ponerte en pie para ir a bañarte y tragar saliva nerviosa por tener que esperar así, de pie, expuesta, a tu amiga, y usar una vez más tus brazos como pareo para taparte: tus estrías, tu flaccidez, tu celulitis. 

Te vi agobiada por no poder taparlo todo a la vez mientras te ibas alejando del grupo tan disimuladamente como antes lo hiciste para quitarte la camiseta. 

No sé si tenía algo que ver, en tu descontento contigo misma, que la amiga a quien tú esperabas se soltaba su larguísima melena sobre una espalda a la que sólo le faltaban unas alas de Victoria’s Secret. Y mientras tanto tú ahí, mirando al suelo. Buscando un escondite en ti misma, de ti misma.

Y me gustaría poder decirte tantas cosas, querida chica del bañador verde… Puede que porque yo, antes de ser la mujer que viene con los niños, he estado ahí, en tu toalla. 

Me gustaría poder decirte que, en realidad, he estado en tu toalla y en la de tu amiga. He sido tú y he sido ella. Y ahora no soy ninguna de las dos –o acaso soy ambas aún- así que, si pudiera dar marcha atrás, elegiría simplemente disfrutar en lugar de preocuparme -o vanagloriarme- por cosas como en cuál de las dos toallas, la suya o la tuya, prefiero estar.

Quisiera poder decirte que he visto que llevas un libro en tu bolsa, y que cualquier vientre que ahora tenga tus dieciséis años perderá, probablemente, su tersura mucho antes de que tú pierdas la cabeza.

Me gustaría poder decirte que tienes una preciosa sonrisa, y que es una pena que estés tan ocupada en ocultarte que no te quede tiempo para sonreír más.

Me gustaría poder decirte que ese cuerpo del que pareces avergonzarte es bello sólo por ser joven. ¡Qué coño! Es bello sólo por estar vivo. Por ser envoltorio y transporte de quien en realidad eres y poder acompañarte en cuanto haces. 

Me encantaría decirte que ojalá te vieras con los ojos de una mujer de treinta y pico porque quizás entonces te darías cuenta de lo mucho que mereces ser querida, incluso por ti misma.

Me gustaría poder decirte que la persona que algún día te quiera de verdad no amará a la persona que eres a pesar de tu cuerpo, sino que adorará tu cuerpo: cada curva, cada hoyito, cada línea, cada lunar. Adorará el mapa, único y precioso, que dibuja tu cuerpo y, si no lo hace, si no te ama así, entonces no merece que le ames.

Me gustaría poder decirte que –créeme, créeme, créeme- eres perfecta como eres: sublime en tu imperfección.

Pero, ¿qué te voy a decir yo, si sólo soy la mujer de al lado? 

Aunque, ¿sabes qué? Que he venido con mi hija. Es la del bañador rosa, la que juega en el río y se está untando en arena. Hoy sólo le ha preocupado si el agua estaría muy fría.

A ti no te puedo decir nada, querida chica del bañador verde… 

Pero todo, TODO, se lo voy a decir a ella. 

Y todo, TODO, se lo diré a mi hijo también.

miércoles, 1 de junio de 2016

24 horas al día son pocas para mi...

- Alguna vez habéis tenido días en los que os faltan horas para poder acabar todo lo que tenéis que hacer??? 

- Yo si. 

Parece la conversación de cualquier mujer hoy en día que trabaja o que se encarga del día a día de su casa. Yo antes pensaba que las cosas se acababan de hacer puesto que mi madre lo tiene tan bien organizado... por ejemplo, el tema de la limpieza y tal va a todo correr... Ahora me he dado cuenta de que la tenia algo idealizada... Y me doy cuenta de lo que cuestan hacer las cosas, para empezar,... el no tener un buen lugar donde guardar los utensilios para la limpieza. Mi cocina es pequeña y tiene algo bueno y malo a la vez... la ventana ocupa el 99% de la pared por lo que la cocina tiene que acabar en un armario minúsculo y al final tengo que tener el aspirador desmontado, lo mismo que la escoba y fregona,... tengo que montarlo cada vez que quiero limpiar algo y al final por algo muy pequeño dejas para mañana que piensas... "mañana limpio todo". A mi no me faltan horas solo algún día suelto... ahora mismo llevo una época en la que no tengo tiempo para nada. Y ahora no me digáis que me levante antes para tener más horas que la menda se levanta a las 5 de la mañana. 

De hecho,... tengo unos frenos para los armarios de la cocina que compre en Ikea en el 2012. :D En mi agenda pone que hoy los iba a poner... (menos mal que hay cosas que no apunto en la agenda porque ya las doy como hábitos que hago todos los días) bueno no ha acabado aún el día y me queda estudiar un poco de las oposiciones, inglés, recoger la ropa seca al armario, ordenar un poco la casa e ir al pueblo a merendar con mi abuela. 

Al final lo de la merienda con mi abuela queda para otro día porque si no me va a dar tiempo a todo también necesito un poco de tiempo para mirar al techo y calmarme un poco. 

Y, esta semana que mis padres no están, pensaba empezar con la maquina de coser, coser ropa que esta descosida y un nórdico que quiero sujetar a la sabana nórdica,... y encima empezar a tomar el sol en el jardín,... que hay una vecina que ya ha empezado, a esa vecina no le hace falta ir a hacer la operación bikini. 

Siempre me voy a la cama pensando que me queda algo por hacer. Lo pero es que no solo lo pienso sino que lo veo y se que esta ahí esperándome para que lo haga. Me imagino el irme de vacaciones y dejar todo parado una semana... acabaría siendo un caos. 

No se,… casi mejor dejo de escribir y me voy a hacer otras cosas para ir tachándolas de la agenda. Como me gusta tachar cosas…

Quizá estaria mejor no dormir y así si que tendríamos 24 horas. :D 
  

Un añito con Maya...