jueves, 26 de noviembre de 2009

BASTA!!!

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  • 11/11/2009     La Rioja: Un policía nacional retirado de Logroño, en prisión como presunto homicida de su ex compañera

  • 26/10/2009   Córdoba: La mujer muerta en Villarrubia no había puesto ninguna denuncia por maltrato

  • 19/10/2009   Málaga: en prisión el hombre que mató a su expareja en Marbella

  • 12/10/2009   Mallorca: muere una mujer apuñalada por su marido

  • 09/10/2009   Burgos: Una mujer de 40 años aparece muerta con signos de violencia

  • 07/10/2009   Valencia: Fallece la mujer que entró en coma en julio tras ser apaleada y violada por su novio y un amigo

  • 06/10/2009   Madrid: Degollada por su propio hijo

  • 05/10/2009   Alicante: Mata a su esposa con una escopeta y luego se suicida en San Fulgencio

  • 05/10/2009   Tarragona: Mata a su mujer en su piso de Vila-seca y luego se suicida

  • 28/09/2009   Barcelona: Detenido el asesino de la mujer hallada en una maleta

  • 28/09/2009   Alicante: Localizan el cuerpo mutilado de una mujer en aguas del Puerto

  • 23/09/2009   Madrid: Detenido un vecino de la mujer apuñalada en Bravo Murillo

  • 21/09/2009   Valencia: La policía cree que un joven de 20 años mató a Celeste

  • 21/09/2009   Ávila: El marido acusado de estrangular a la joven ecuatoriana

  • 17/09/2009   Alicante: Detenida una persona relacionada con asesinato de mujer en asesoría de Pinoso

  • 14/09/2009   Canarias: mata a su mujer y luego se suicida arrojándose por un barranco en Tenerife

  • 08/09/2009   Valencia: Un guardia civil mata a tiros a su mujer

  • 07/09/2009   Alicante: La mujer fallecida iba a separarse de su agresor

  • 04/09/2009   Almería: Una mujer fallece en Vélez Rubio tras recibir cinco disparos de su ex pareja

  • 02/09/2009   Córdoba: Muere la joven tiroteada por su novio en Rute

  • 01/09/2009   Murcia: Imputan por homicidio a la pareja de la mujer que cayó desde su balcón

  • 31/08/2009   Barcelona: Una mujer muere asesinada por su marido en Badalona

  • 31/08/2009   Ourense: Detienen al ex novio de Laura Alonso, la chica de 19 años muerta

  • 26/08/2009   Barcelona: Un hombre de 20 años mata de un tiro en la cabeza a su pareja, embarazada

  • 08/08/2009   A Coruña: un hombre de 76 años mata a su mujer en Coristanco

  • 05/08/2009   Málaga: Tolox despide a la última víctima mortal de la violencia de género

  • 29/07/2009   Málaga: Un hombre mata a su esposa con una escopeta en Ronda

  • 29/07/2009   Murcia: Un hombre mata a su mujer con una escopeta y luego se suicida

  • 28/07/2009   Toledo: Un hombre mata a su ex pareja delante de su hija de seis años

  • 28/07/2009   Madrid: Se entrega el asesino de la niña de 12 años apuñalada

  • 17/07/2009   A Coruña: Asesinan a cuchilladas a una mujer peruana

  • 16/07/2009   Ceuta: Un hombre asesina a su pareja e intenta suicidarse

  • 10/07/2009   Sevilla: Prisión para un hombre de 63 años por matar a su pareja y tirarla al río

  • 20/06/2009   Madrid: Una mujer muere apuñalada presuntamente por su pareja en Fuenlabrada

  • 18/06/2009   Cadiz: detenido un hombre por matar a su pareja incendiando su casa

  • 16/06/2009   Canarias: Mata a su mujer en un centro comercial de Las Palmas de Gran Canaria

  • 15/06/2009   Madrid: La mujer asesinada en Parla fue golpeada en la cabeza

  • 12/06/2009   Barcelona: Detienen al esposo de la mujer cuyo cadáver apareció descuartizado en Rubí

  • 04/06/2009   Barcelona: Un hombre asesina a su mujer a cuchilladas

  • 02/06/2009   Barcelona: Un hombre mata de una puñalada a su pareja en plena calle en Malgrat de Mar

  • 01/06/2009   Tenerife: El ex novio de Isabel Canino, imputado por asesinato y en prisión sin fianza

  • 27/05/2009   Barcelona 1: Un joven mata a su expareja y al novio de ella en la Barceloneta

  • 27/05/2009   Castellón: Un hombre mata a su pareja de la que tenía una orden de alejamiento

  • 27/05/2009   Barcelona 2: Mata a su ex pareja y al novio de ésta

  • 25/05/2009   Valencia: Investigan la muerte violenta de una mujer encontrada en su casa de Pedralba

  • 21/05/2009   Tenerife: mata a su ex pareja y se quita la vida en Tacoronte

  • 21/05/2009   Almería: una mujer muere apuñalada por su marido en Albox durante una discusión familiar

  • 19/05/2009   Castellón: un hombre con antecedentes por maltrato mata a su suegra tras discutir con su mujer

  • 13/05/2009   Canarias: detienen al ex marido de la mujer asesinada en Tenerife

  • 10/05/2009   Guipúzcoa: un hombre mata a su esposa en Irún después de perseguirla en coche

  • 30/04/2009   Palencia: Detenido un hombre de 30 años acusado de la muerte de su madre

  • 30/04/2009   Pontevedra 2: Autopsia determinará causa de la muerte de dos mujeres asiáticas Pontevedra

  • 30/04/2009   Pontevedra 1: Asesinadas en Pontevedra dos mujeres chinas

  • 29/04/2009   Logroño: un hombre mata a su hermana a martillazos

  • 22/04/2009   León: Asfixiada una mujer en la localidad de Cacabelos

  • 20/04/2009   Alicante: la Guardia Civil investiga la muerte de una mujer en Torrevieja

  • 13/04/2009   Madrid: una mujer de 54 años muere a manos de su marido

  • 06/04/2009   Alicante: una joven de 17 años muere tras ser tiroteada

  • 03/04/2009   Granada: detenido tras matar a tiros a su esposa y entregarse

  • 24/03/2009   Bizkaia: Una mujer muere apuñalada en Gernika

  • 23/03/2009   Castellón: Un hombre de 50 años estrangula a su esposa

  • 16/03/2009   Tarragona: Un hombre mata a su esposa y se entrega a la policía

  • 09/03/2009   Valencia: Un hombre estrangula a su mujer en su casa de Beneixida y luego se tira por la terraza

  • 27/02/2009   Granada: la mujer atropellada mortalmente supuestamente por su ex marido recibió terapia pero se negó a denunciar

  • 23/02/2009   Huelva: el asesino ya había amenazado con matarla

  • 23/02/2009   Madrid: una mujer muere apuñalada por su marido

  • 19/02/2009   Madrid: detenido un hombre por golpear hasta la muerte a su madre con una botella de cava en Coslada

  • 15/02/2009   Sevilla: se reanuda la búsqueda de Marta después de que su ex-novio confesara haberla matado

  • 13/02/2009   Valencia: un hombre asfixia a su hermana hasta la muerte en Burjassot y después se suicida

  • 11/02/2009   Sevilla: mata a puñaladas a su mujer y se tira por la ventana en Los Pajaritos

  • 09/02/2009   La autopsia desvela que la mujer asesinada en Málaga no fue violada

  • 05/02/2009   Madrid: muere una mujer a manos de su pareja en Parla

  • 12/01/2009   Valencia: detenido un hombre tras matar a una mujer y herir a otra en Paiporta


 


YA NI SIQUIERA NOS EXTRAÑAMOS CUANDO EN EL TELEDIARIO HABLAN DE UNA NUEVA VICTIMA.




miércoles, 18 de noviembre de 2009

PHOTOSHOP II.-1 – AMEJORAMIENTO – CANALES

El jueves de la semana pasada empeze el curso de Photoshop II. Al principio no me enteraba de nada pero ya fui adaptandome. Las lecciones son online y hay una sección de mensajes, debate, chat y archivos. Las lecciones se componen de la teoria y la practica. La teoria se supone que te la ponen un día después de enviar las practicas pero la primera tardaron un poco. El jueves empezabamos y nos pusieron la teoria y las practicas (test y foto) el domingo a la noche para entregar el lunes. Una matada porque no siempre sale bien. Se puede enviar una de las practicas las veces que quieras así la profesora te va diciendo que tal está y si hay que cambiar algo.



  • Esta es la primera practica que habia que entregar el lunes 16 Noviembre.


Actividad 1 Antes



  • Este es el resultado que queria la profesora.


Actividad1_clip_image004



  • Este es el resultado que obuve yo. (Nota: 9)


Actividad1



  • Esta es la segunda practica que hay que entregar el lunes 23 Noviembre.


polo-antes



  • Este es el resultado que quiere la profesora.


Actividad2_clip_image004



  • Aqui deberia de poner el resultado que he obtenido yo por el momento. Sin embargo, como está en .pds no se me ponen los colores cuando la paso a .jpg.. Le he hecho un Impr Pant para que al menos lo veais aunque este dentro de photoshop. Si lo poneis en grande se ve mejor. :D (Un rato más tarde... Ya lo he entregado aunque tenia tiempo hasta el lunes pero cuanto antes se haga antes corrigen y si hay fallos o cosas que se pueden mejorar te dan la oportunidad de sacar más nota...pero... ¿Se puede sacar más de un 10? Me esperaré a la siguiente practica.) (Nota:10)


Sin título-1

martes, 10 de noviembre de 2009

¿SE TIRO?

Hoy iba por el camino del rio de San Jorge haciendo un poco de deporte. A lo lejos he visto unos cuantos policias, muchos abuelillos (los hay en todos lados) y un grupo de la DYA. Cuando he llegado me he enterado de que bajo la cascada de San Jorge habia algo que parecia un cuerpo en el agua y se mantenia en esa zona gracias a un arbol. Al poco he seguido mi camino y al volver, unos 30 minutos depués llegaban los bomberos para meterse al agua. Al parecer se había confirmado que era un cuerpo. Lo que me ha parecido mal es que había unos cuantos ya especulando sobre los motivos de esa persona para tirarse al rio... ¿Serán adivinos que están tan seguros de que se tiro?




PAPARRUCHAS

Los gigantes de Pamplona podrían participar en la película de Hollywood


Pelicula protagonizada por Cameron Diaz y Tom Cruise y rodada entre Boston y Sevilla. En Diario de Navarra hacen una encuesta sobre si se deberia participar a los gigantes en la pelicula o no. El ayuntamiento ha dicho que les dejaran participar siempre y cuando a las personas que llevan esos gigantes les vengan bien las fechas para rodar... Todos hemos visto las paparruchadas que hicieron con Macgyver y sus vascos-mexicanos. Yo creo que lo que deberian hacer es venirse aqui para rodar las escenas que quieren que simulen a los San Fermines. Por lo menos así seria un poquito más real.

lunes, 9 de noviembre de 2009

GÜRTEL II.- CrOnOlOgÍa I


El caso Gürtel ha costado el puesto de tres alcaldes, una concejal, un consejero de la Comunidad de Esperanza Aguirre, un diputado, un director general de Ayuntamiento, dos cargos de confianza de la cupula del partido y el tesorero del PP, Luis Bárcenas.


2009


Garzón 1506 de febrero: El juez Gárzon ordenó a la Audiencia Nacional a abrir una investigación por una supuesta trama de corrupción centrada en Madrid, Valencia y la Costa del Sol. A los implicados se les acusa de blanqueo de capitales, fraude fiscal, cohecho y tráfico de influencias.


Empiezan los vínculos de los detenidos con el PP: uno de los detenidos era Francisco Correa que estaba muy ligado al Ayuntamiento de Boadilla del Monte (dirigido por el PP). Trás su detención se descubrio que Francisco Correa era el cabecilla de la red corrupta.


8 de febrero: La prensa comienza a filtrar algunos nombres de miembros del Partido Popular que están presuntamente implicados en la trama corrupta. Salen nombres como el del alcalde de Boadilla del Monte, Arturo González Panero; el del gerente del Mercado Puerta de Toledo de Madrid, Guillermo Ortega; y el del consejero de Deportes de la Comunidad de Madrid, Alberto López Viejo.


López Viejo 1509 de febrero: Con las sospechas de la implicación de los tres miembros del Partido Popular que se filtraron en la prensa el 8 de febrero, comienzan las dimisiones. La dimisión más conocida es la del consejero de Esperanza Aguirre, López Viejo; Guillermo Ortega también ceso de su puesto; y Gónzalez Panero tardó un poco más en dimitir puesto que trás el anuncio de Rajoy, él lo desmintio y al final dimitio como alcalde, pero no como concejal.


Un nuevo detenido se suma a la lista: Álvaro Pérez Alonso, responsable de la empresa Orange Market, que organizó actos para el PP.

10 de febrero: Garzón amplía su auto y ya son 37 los imputados en la presunta trama.


El PP se queja ante el juez de la Audiencia por las filtraciones del sumario que llegan a la prensa y 24 horas después pide la recusación del juez y anuncia el fin del pacto de la Justicia firmado por el Gobierno al conocerse que el entonces ministro Bermejo coincidió con Garzón en una cacería sólo un día después de que saliera a la luz la operación de la Audiencia Nacional.


Pérez Alonso 15012 de febrero: Garzón manda a prisión a tres de los detenidos por la presunta trama corrupta: Francisco Correa, Pablo Crespo y Antoine Sánchez. El juez los acusa de delitos de blanqueo de capitales, tráfico de influencias, defraudación y cohecho. Por otro lado, queda en libertad Álvaro Pérez Alonso.


19 de febrero: Dos periódicos relacionan al presidente valenciano, Francisco Camps, con la trama. Al parecer, habría conseguido trajes por valor de 30.000 euros por favores a la trama.


Camps comparece esa misma mañana para desmentir por completo las acusaciones y defiende sus "20 años de vida pública al servicio del interés general".


20 de febrero: Nueva víctima política por la trama en la Comunidad de Madrid. Alberto Ruiz-Gallardón cesa a José Javier Nombela, asesor del presidente de la Junta de Distrito de Moncloa de Madrid, también imputado por Garzón. También fue apartado de su cargo el director de la Empresa Municipal de la Empresa y el Suelo, Guillermo Pariente.


En plena investigación, el juez Garzón ingresa en una clínica por una crisis de ansiedad, un día después le dan el alta. Durante su baja, se encarga del caso el juez Pedraz, que se limitó a aplazar las declaraciones que Garzón tenía previstas.


Luis Bárcenas 15025 de febrero: Con Garzón recién incorporado al trabajo, el PP presenta una querella contra el juez por prevaricación. Horas después, el magistrado implica en la trama al eurodiputado del PP Gerardo Galeote y al senador Luis Bárcenas. Además, Garzón desmiente las informaciones aparecidas en prensa que involucran en la trama al diputado del PP Esteban González Pons. Lejos de celebrarlo, el PP acusa al juez de haberse saltado el secreto del sumario del caso.


5 de marzo: Tras las peticiones de la Fiscalía y el PP, y los indicios hallados contra aforados (diputados, senadores y otros altos cargos políticos que no pueden ser juzgados por la Audiencia Nacional), el juez Garzón se inhibe del caso 'Gürtel' y cede la investigación de la presunta trama a los tribunales superiores de Valencia y Madrid. El juez amplía las imputaciones a otros seis miembros del PP: Francisco Camps (presidente de la Comunidad Valenciana); Ricardo Costa (secretario general del PP en Valencia); Alberto López Viejo (ex consejero de Deportes de la Comunidad de Madrid), Arturo González Panero (ex alcalde de Boadilla del Monte), Jesús Sepúlveda (alcalde de Pozuelo de Alarcón) y Ginés López (alcalde de Arganda del Rey).


Ginés López 150Tras finalizar los interrogatorios, Garzón deja en libertad a 34 de los 37 imputados. Por ahora, sólo están en prisión Francisco Correa, y sus dos socios, Pablo Crespo y Antoine Sánchez.


6 de marzo: El caso 'Gürtel' se cobra otras dos víctimas en el PP. Dimiten los alcaldes de Arganda del Rey, Ginés López, y Pozuelo de Alarcón, Jesús Sepúlveda.


Por otra parte dimite el director general del Ayuntamiento de Boadilla del Monte y vicepresidente de la Empresa Municipal del Suelo y la Vivienda (EMSV), Tomás Martín Morales, presenta su dimisión a petición del alcalde, Juan Siguero (PP), tras conocerse su imputación en el caso Gürtel.


El PP anuncia que suspende de militancia a todos los miebros del partido imputados por Garzón, a excepción de los aforados de la Comunidad de Madrid hasta que se pronuncie el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.


12 de marzo: Mariano Rajoy insiste en desvincular a su partido de la trama corrupta. Asegura que la gente de Francisco Correa "no ha entregado ni un sólo euro al PP" y defiende a ultranza a Francisco Camps. Además, dice que "habrá que demostrar" que Correa regaló un Jaguar de 8 millones de pesetas al ex alcalde de Pozuelo, casado con la diputada 'popular' Ana Mato.


15 de marzo: José Tomás, supuesto sastre de Francisco Camps, asegura en un entrevista en el diario El País que el presidente valenciano le llamó en varias ocasiones muy nervioso para saber si había facturas de trajes a su nombre cuando supo que declararía ante el juez Garzón. Asimismo, Tomás indica que los trajes de lujo que regalaba a políticos valencianos eran pagados por Orange Market con billetes de 500 euros.


17 de marzo: Los tres únicos imputados encarcelados por el 'caso Gürtel' -el líder de la supuesta trama, Francisco Correa, y sus presuntos colaboradores Antoine Sánchez y Pablo Crespo- acuden a la Audiencia Nacional para abrir su correspondencia ante el juez Baltasar Garzón. La ley permite al magistrado aplicar esta medida para saber si en las cartas recibidas en la cárcel hay algo de interés para su investigación.


27 de marzo: Baltasar Garzón imputa a otras diez personas en la llamada 'Operación Gürtel', con lo que el número de imputados se eleva a 55. Algunos de estos nuevos imputados están supuestamente relacionados con los negocios del ex alcalde de Boadilla del Monte (Madrid), el imputado Arturo González Panero, y otros con los despachos de abogados que utilizaba la trama de corrupción liderada por Francisco Correa para sus actividades fuera de España. El lunes 30 de marzo los deja en libertad.


31 de marzo: La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) acuerda aceptar la inhibición planteada por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en la investigación de la presunta trama de corrupción destapada en la 'Operación Gürtel', al encontrar indicios de corrupción en tres diputados del PP en la Asamblea de Madrid. Se trata de Alberto López Viejo, Benjamín Martín Vasco y Alfonso Bosch, que según el tribunal podrían haber cometido cohecho y tráfico de influencias. Además, Garzón acusa al tesorero del PP, Luis Bárcenas, de recibir 1.353.000 euros de la organización liderada por el empresario Francisco Correa. En su auto también señala que el senador popular Gerardo Galeote pudo percibir de Correa la cantidad de 652.000 euros.


Vasco2 de abril. El diputado autonómico del PP Benjamín Martín Vasco, supuestamente implicado en la trama, dimite como portavoz adjunto del grupo popular de la Asamblea de Madrid. Es uno de los tres diputados del PP de la Asamblea, junto a Alberto López Viejo y Alfonso Bosh, sobre los que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ve indicios de posibles delitos.


14 de abril. La Fiscalía Anticorrupción solicita al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana que tome declaración al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y al portavoz del PP en Les Corts Valencianes, Ricardo Costa, para esclarecer su supuesta relación con el caso.


5 de mayo. El Partido Popular suspende cautelarmente de militancia a los diputados de la Asamblea de Madrid Alfonso Bosch y Benjamín Martín Vasco, imputados en el 'caso Gürtel', así como al parlamentario regional y ex consejero de Deportes madrileño Alberto López Viejo, implicado en la causa. La decisión la adopta el Comité de Derechos y Garantías, que de este modo admite la petición cursada por los tres tras conocer su implicación en la trama de Francisco Correa.


7 de mayo. El juez Antonio Pedreira impone una fianza de 750.000 euros al ex consejero de Deportes del Gobierno regional de Madrid y diputado del PP en la Asamblea autonómica Alberto López Viejo, al que imputa los delitos de cohecho, tráfico de influencias, fraude fiscal, asociación ilícita, blanqueo de capitales y falsedad.


14 de mayo. El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana cita para el día 19 de mayo al presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, y al diputado del PP y secretario general del partido en la Comunidad Valenciana Ricardo Costa. Ambos declararán como imputados.


18 de mayo. El magistrado instructor del 'caso Gürtel' en la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) traslada al miércoles la declaración prevista para el martes del presidente de la Generalitat, Francisco Camps.


Mientras, más de un centenar de cargos públicos del PP arropa a Camps durante un acto institucional celebrado en el Palau de la Generalitat.


19 de mayo. El secretario general del Partido Popular de la Comunitat Valenciana (PPCV), Ricardo Costa declara por el 'caso Gürtel' y asegura que su comportamiento ha sido legal.


20 de mayo. Francisco Camps declara durante casi una hora como imputado por presunto cohecho en el TSJV. A su salida dice estar "satisfecho y muy contento" de haber contado su verdad. El TSJV mantiene la imputación al presidente, aunque no le impone medidas cautelares.


21 de mayo. Detienen en Barajas Arturo Gianfranco Fasana, alias Zafa, de nacionalidad suiza, que supuestamente dirigía la estructura encargada de enviar al extranjero los recursos económicos de la trama de corrupción.

José Tomás, el sastre que hizo los trajes de Francisco Camps, asegura al juez que "todos" los trajes que constan en el sumario del caso Gürtel fueron pagados por Pablo Crespo, 'número dos' del empresario Francisco Correa, administrador único de Orange Market y en prisión desde el mes de febrero por este caso.


22 de mayo. Nueva víctima política del 'caso Gürtel'. Renuncia a su acta de concejal en Estepona (Málaga) Ricardo Galeote, imputado en la presunta trama de financiación ilegal del PP.


9 de junio. El magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) Antonio Pedreira, que investiga en el caso Gürtel, impone una fianza de 1.800.000 euros al ex alcalde de Boadilla del Monte, Arturo González Panero. Se trata de la fianza más alta de las impuestas hasta ahora a los imputados en el 'caso Gürtel'.


Jesús Merino.16 de junio. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) decide remitir la causa del 'caso Gürtel' al Tribunal Supremo (TS), al que pide que llame a declarar como así como a los parlamentarios Jesús Merino y Gerardo Galeote. A Bárcenas le imputa un delito fiscal y otro de cohecho. imputados, y "con carácter urgente", al tesorero nacional del PP y senador Luis Bárcenas


22 de junio. La Fiscalía reclama también al Tribunal Supremo que asuma la investigación de todo el 'caso Gürtel' -salvo la parte que se instruye en Valencia- y que pida el suplicatorio ante el Parlamento para proceder contra los parlamentarios del PP Luis Bárcenas y Jesús Merino así como del eurodiputado popular saliente Gerardo Galeote.


24 de junio. El Tribunal Supremo asume la investigación del tesorero del PP Luis Bárcenas y el diputado Jesús Merino, pero descarta hacerse cargo de todo el 'caso Gürtel'.


6 de julio. El magistrado del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana José Flors decide continuar la tramitación del procedimiento contra el president de la Generalitat, Francisco Camps, por un supuesto delito de cohecho y fija la apertura de juicio oral para el próximo día 15.


10 de julio. La Fiscalía pide por segunda vez al Supremo que pida la autorización del Congreso y del Senado para proceder contra Bárcenas y Merino. A su vez, Bárcenas declara que si el juez lo imputa podría dejar su cargo "de forma transitoria".


17 de julio. El Tribunal Supremo llama a declarar como "imputados provisionales" al tesorero del PP, Luis Bárcenas, y al diputado de este partido, Jesús Merino. Bárcelas declarará el 22 de julio y Merino, el 23.


18 y 19 de julio. Uno de los responsables de la trama Gürtel asegura que regaló bolsos de lujo a Rita Barberá, la alcaldesa de Valencia. La primera edil anuncia que se querellará contra quien difunda "calumnias" contra su persona y el PP emite un duro comunicado en el exige la comparecencia de los ministros de Interior y Justicia por las filtraciones.


22 de julio. El tesorero del PP y senador Luis Bárcenas comparece durante casi tres horas en el Tribunal Supremo como imputado provisional ante el magistrado Francisco Monterde. A su salida del Supremo, Bárcenas declara sentirse "muy contento de poder haber aportado todas las pruebas que demuestran mi inocencia".


23 de julio. El diputado del PP por Segovia, Jesús Merino, imputado provisional en el 'caso Gürtel', afirma que espera que su declaración en el Tribunal Supremo (TS) "sirva para aclarar todas y cada una de las dudas que estaban planteadas" sobre su implicación en el caso. Tras abandonar la sede judicial, donde declara durante cerca de dos horas ante el magistrado instructor de la causa, Francisco Monterde, Merino añade que confía en la Justicia y expresa su satisfacción por haber podido declarar sobre este asunto tal y como había pedido. Preguntado sobre si ha justificado su patrimonio ante el magistrado instructor, asegura que no podía decir "nada más" porque las actuaciones están bajo secreto de sumario.


28 de julio. El senador y tesorero del PP, Luis Bárcenas, presenta su dimisión. Bárcenas declaró el pasado 10 de julio que dejaría "de forma transitoria" su cargo como tesorero del partido si, tras prestar declaración ante el Tribunal Supremo, finalmente el juez pide autorización a las Cortes para imputarle en el caso Gürtel.


29 de julio. Un día después de que dimitiera el tesorero del PP, Luis Bárcenas, el diputado popular Jesús Merino renuncia al cargo que ocupaba como miembro de la dirección del partido en el Congreso, si bien mantendrá su escaño de parlamentario del PP. Además, la Sala de los Penal del Tribunal Supremo acuerda elevar al Senado y al Congreso los suplicatorios para seguir investigando a Bárcenas y a Merino por los delitos de cohecho y fraude fiscal.


Francisco Camps


3 de agosto. La Sala de lo Civil y lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana archiva la causa interpuesta contra los cuatro acusados por la trama en la Comunidad Valenciana, tras estimar sus recursos. La resolución incluye un voto particular de un magistrado que cree que sólo se debería archivar la causa contra Ricardo Costa, secretario general del PPCV y portavoz del grupo popular en Les Corts. Ese mismo día, María Teresa Fernández de la Vega anuncia que la Fiscalía General del Estado recurrirá el fallo del TSJCV.


10 de agosto. La Policía registra la sede de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), en busca de vínculos con el caso 'Gürtel'. En concreto,  las autoridades  buscan documentación sobre contratos de la etapa de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, al frente de la institución. Al parecer, se trata de documentación reclamada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que se ocupa de la ramificación madrileña de la operación Gürtel.


28 de agosto. La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) deniega la libertad provisional a Francisco Correa, principal imputado por el caso Gürtel, alegando a la posible obstrucción de pruebas y riesgo de fuga. Por otro lado, dimite el director de la TV valenciana. También el ex ministro de Justicia José María Michavila renunció a su escaño en el Congreso, alegando motivos personales y familiares. El despacho de abogados en el que trabaja el  se vio relacionado con el caso, ya que varios de sus abogados defendieron al ex alcalde de Boadilla, Arturo González Panero.


2 de septiembre. El TSJM revela las razones por las que denegó la libertad provisional a Francisco Correa. Señala que el principal imputado intentó fugarse y conseguir residencia legal en Colombia y Panamá. Además, el magistrado prorrogó por un mes más el secreto del sumario.


15 de septiembre. El Pleno del Congreso vota a favor del suplicatorio del diputado popular Jesús Merino, de manera que el Tribunal Supremo puede proseguir investigándole por su presunta implicación en el caso y procesarle, si así lo considera.


24 de septiembre. La 'trama Gürtel' financiaba ilegalmente al PP valenciano. Así lo recoge el informe de la Brigada Policial de Blanqueo que investiga el 'caso Gürtel'. Éste apunta a la existencia de una doble contabilidad y a una serie de facturas falsas a cargo del PP valenciano.


25 de septiembre. Varias voces dentro del PP han desacreditado el informe policial, desde Mariano Rajoy a Ricardo Costa, pasando por Javier Arenas y Federico Trillo.


29 de septiembre. El magistrado Antonio Pedreira, que instruye el caso Gürtel en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), acuerda en un auto levantar parcialmente el secreto del sumario. En el listado de los 71 imputados en la causa, entre otros, está la mujer del senador del PP Luis Bárcenas, Rosalía Iglesias Villar.


1 de octubre. La Fiscalía Anticorrupción recurre ante el Tribunal Supremo el archivo de la causa por un supuesto delito de cohecho que se tramitaba contra el presidente de la Generalitat, Francisco Camps.


6 de octubre. El juez ha entregado a los abogados parte del sumario de la trama madrileña de 'Gürtel'. En él se habla de financiación ilegal en el PP de Galicia, en el de Valencia, sale el nombre de Alejandro Agag, cuñado de José María Aznar, y otros muchos políticos relacionados con el PP.


8 de octubre. Los tres diputados imputados en 'Gürtel' dejan el PP en la Asamblea de Madrid. Esperanza Aguirre asegura que no se pone "como ejemplo para nadie".


9 de octubre. El PP valenciano anuncia que propondrá el "cese temporal" de Ricardo Costa como secretario general del PP valenciano.


13 de octubre. El secretario general del PP de la Comunidad Valenciana, Ricardo Costa, asegura que no va a dimitir en un comunicado  leído en la sede del partido en Valencia, donde reitera que ni él, ni Camps, han incumplido la ley, y recalca su lealtad al PP, a Camps y a Rajoy.


Horas después, Génova da por hecho la "suspensión" de Costa, pero el PP valenciano lo niega. Camps mantiene a Costa en el cargo, pese a que la dirección nacional del partido le considera destituido.


14 de octubre. La guerra entre el PP nacional y el valenciano parece tener un ganador, Mariano Rajoy. Francisco Camps destituye a Ricardo Costa de sus cargos como secretario general del PP valenciano y portavoz en las Corts. Génova estaba dispuesto a expulsar a Costa si éste se empeñaba en aferrarse a sus cargos.


15 de octubre. Rajoy comparece en rueda de prensa y asegura sobre Camps que mantiene "el mismo nivel de confianza de siempre". "No tengo ninguna duda sobre su honradez, dijo, antes de recordar que, "una vez archivado el caso en el TSJ de Valencia, no hay ningún elemento nuevo que haga que deba ser cesado". Además, adelantó que su voluntad es que siga siendo presidente de la Comunitat Valenciana y candidato en las elecciones de 2011. "A mí el señor Camps no me ha mentido", recalcó.


20 de octubre. Alarte anuncia querella para investigar si el PP se financió irregularmente. La querella irá dirigida contra Camps, así como contra el ex secretario regional del PP valenciano, Ricardo Costa; el vicepresidente de la Comunidad, Vicente Rambla; el vicesecretario de Organización del partido, David Serra; la tesorera de esta fuerza política en la región, Yolanda García, y otros altos cargos del Partido Popular.


27 de octubre. El juez instructor del 'caso Gürtel' en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), Antonio Pedreira, ordena la puesta en libertad bajo fianza de 600.000 euros de Antoine Sánchez, uno de los tres imputados que, junto a los líderes de la trama Francisco Correa y Pablo Crespo, permanecía en prisión preventiva.

lunes, 2 de noviembre de 2009

RELATO

El elefante


"Elephant"


Sabía que era un error dejarle aquel dinero a mi hermano. ¿Qué necesidad tenía yo de más deudores...? Pero me llamó y me dijo que no podía pagar el plazo de la casa. ¿Qué otra opción me quedaba? No había estado nunca en su casa (vivía en California, a mil quinientos kilómetros de distancia); ni siquiera la había visto, pero no quería que la perdiera. Lloraba en el teléfono, y decía que iba a perder lo que había conseguido en toda una vida de trabajo. Dijo que me devolvería el dinero. En febrero, dijo. Incluso antes. En marzo, a más tardar. Dijo que estaban a punto de devolverle cierta suma que Hacienda le había cobrado de más. Además —dijo—, había hecho una pequeña inversión que daría sus frutos en febrero. Se mostró reservado al respecto, y no quise presionarlo para que fuera más explícito.


—Confía en mí —dijo—. No te fallaré.


Se había quedado sin trabajo en julio del año anterior, cuando la empresa donde trabajaba —una fábrica de aislamientos de fibra de vidrio— decidió despedir a doscientos empleados. Había cobrado el paro durante un tiempo, pero ahora hasta el subsidio se le había acabado, al igual que sus ahorros. Se había quedado incluso sin seguro médico. Al perder el trabajo, perdió el seguro. Su mujer, diez años mayor que él, era diabética y necesitaba tratamiento médico. Habían tenido que vender el segundo coche —una vieja ranchera—, y hacía una semana que habían empeñado el televisor. Me dijo que tenía la espalda hecha polvo de cargar con el televisor de puerta en puerta. Se había recorrido todas las casas de empeños —dijo—, en busca de la oferta más alta, hasta que alguien le dio cien dólares por su Sony de pantalla grande. Me habló del televisor y de lo mal que tenía la espalda, como si de ese modo se asegurara mi implicación en sus problemas (a menos que yo, su hermano, tuviera un corazón de piedra).


—Estoy hasta el cuello —dijo—. Pero tú puedes ayudarme a salir de esto.


—¿Cuánto? —dije.


—Quinientos dólares. Me harían falta más, por supuesto, ¿a quién no? —dijo—. Pero quiero ser realista. Puedo devolver quinientos. Más, si quieres que sea sincero, no sé si podría. No sabes lo que odio tener que pedirte esto, hermanito. Pero eres mi último recurso. Irma Jean y yo nos quedaremos en la calle si nadie nos ayuda. No te fallaré.


Eso fue lo que dijo. Palabra por palabra.


Seguimos hablando unos minutos más —sobre todo de nuestra madre y sus problemas—, pero no quiero extenderme. El caso es que le mandé el dinero. Tuve que hacerlo. Me pareció que debía hacerlo, más bien (lo cual viene a ser lo mismo). Cuando le envié el cheque le escribí diciéndole que el dinero se lo devolviera a nuestra madre, que vivía en la misma ciudad y siempre estaba ávida de dinero y sin blanca. Yo llevaba ya tres años mandándole una mensualidad, hiciera sol o tronara. Y pensé que si mi hermano le pagaba el dinero que me debía yo podría desentenderme un tiempo, darme un pequeño respiro. No tendría que preocuparme del asunto en un par de meses. Y, para ser franco, también pensé que quizá había más probabilidades de que le pagase a ella, ya que vivían en la misma ciudad y se veían de cuando en cuando. Lo que quería era cubrirme un poco las espaldas. Porque, por mucho que mi hermano tuviera las mejores intenciones del mundo, a veces suceden cosas. La realidad a veces sale al paso de las buenas intenciones. Ojos que no ven, corazón que no siente, como vulgarmente se dice. Pero no sería capaz de dejar en la estacada a su propia madre. Eso no lo haría nadie.


Me pasé horas y horas escribiendo cartas para dejar bien claro el asunto. Lo que cada cual debía hacer. Telefoneé incluso varias veces a mi madre para explicárselo. Pero ella se mostró recelosa al respecto. Le expliqué que el dinero que tenía que enviarle a primeros de marzo y a primeros de abril se lo daría Billy, que me lo debía. Recibiría el dinero, no tenía que preocuparse. Esos dos meses recibiría el dinero de Billy y no de mí, eso era todo. Billy, en lugar de enviarme el dinero a mi para que yo se lo enviara a ella, le entregaría el dinero directamente. En cualquier caso, no debía preocuparse. Tendría su dinero, pero esos dos meses lo recibiría de él, porque me lo debía. Dios mío, no sé cuánto me gasté en conferencias. No sé las cartas que escribí (si me dieran medio dólar por cada una me haría rico), explicándole a él lo que le había dicho a ella y a ella lo que debía hacer él...


Pero mi madre no se fiaba de Billy.


—¿Y si no puede hacer frente a esos pagos? —me decía por teléfono—. ¿Entonces qué? Lo está pasando mal, y lo siento por él —decía—, pero, hijo mío, lo que yo quiero saber es qué va a pasar si no puede pagarme. ¿Eh? ¿Entonces qué?


—Entonces te lo daré de mi bolsillo —dije—. Como siempre. Si él no te lo da, te lo daré yo. Pero te lo dará. No te preocupes. Dice que va a hacerlo, y lo hará.


—No quiero preocuparme dijo ella—. Pero me preocupo. Me preocupo por mis chicos, y luego por mí misma. Nunca imaginé que vería en tal situación a uno de mis hijos. Me alegro de que tu padre no viva para verlo.


En tres meses mi hermano le dio a mi madre sólo una pequeña parte de lo que se había comprometido a darle. Cincuenta dólares. O setenta y cinco, porque hay diferentes versiones. Dos versiones contrapuestas: la de él y la de ella. Pero eso es todo lo que pagó de los quinientos dólares: cincuenta o setenta y cinco, según a cuál de los dos quiera creerse. Tuve que poner lo que faltaba. Tuve que seguir rascándome el bolsillo, como de costumbre. Mi hermano estaba acabado. Eso es lo que me dijo —que estaba acabado— cuando le llamé para preguntarle qué pasaba, porque mamá me había llamado para saber qué había sido de su dinero.


Me había dicho:


—Hice que el cartero volviera a la furgoneta y mirara bien, por si tu carta se había caído detrás del asiento. Luego fui preguntando a los vecinos si les habían dejado por error alguna carta mía. Me está volviendo loca este asunto, cariño. —Luego añadió—: ¿Qué quieres que piense una madre en mi situación? —Y siguió preguntándose quién cuidaba de sus intereses en todo aquel asunto. Eso es lo que quería ella saber. Eso y cuándo recibiría su dinero.


Así que cogí el teléfono y llamé a mi hermano para saber si se trataba de una simple demora o una quiebra en toda regla. Billy, según él, estaba acabado. No tenía salvación. Iba a poner su casa en venta de inmediato. Y confiaba en no tener que precipitarse demasiado y acabar dándola a bajo precio. Ya no le quedaba en ella nada que vender. Lo había vendido todo menos la mesa y las sillas de la cocina.


—Ojalá pudiera vender mi sangre —dijo—. Pero ¿quién iba a comprármela? Con la suerte que tengo, seguro que me descubren una enfermedad incurable.


Naturalmente, su pequeña inversión no había dado ningún fruto. Cuando le pregunté por ella se limitó a responder que no se había materializado. Tampoco la devolución de Hacienda se había hecho realidad: la suma que debían devolverle había sido objeto de una especie de embargo.


—Las desgracias nunca vienen solas —dijo—. Lo siento, hermanito. Nada de esto habría pasado si hubiera estado en mi mano.


—Lo comprendo —dije yo.


Y era cierto. Pero no hacía más fáciles las cosas. Bien, el caso es que no me pagó lo que me debía. Ni a mí ni a mi madre, a quien hube de seguir mandándole su cheque todos los meses.


Sí, me sentía dolido. ¿Y quién no? Lamentaba la situación de mi hermano de todo corazón. Ojalá la desgracia no hubiera llamado a su puerta. Pero ahora mi situación tampoco era muy halagüeña. En adelante, al menos, ya no volvería a acudir a mí sucediera lo que le sucediera. Nadie con esa deuda pendiente se atrevería a pedir más dinero. Eso es lo que me decía a mí mismo, pero cuán equivocado estaba.


Me dediqué con ahínco a mis ocupaciones. Me levantaba muy temprano e iba al trabajo y no paraba en toda la jornada. Cuando volvía a casa me dejaba caer en el sillón y ya no me movía. Estaba tan cansado que tardaba un rato en empezar a soltarme los cordones de los zapatos. Y seguía allí, hundido en el sillón. Sin fuerzas siquiera para levantarme a encender el televisor.


Lamentaba de veras los problemas de mi hermano. Pero yo también tenía problemas. Además de mi madre, tenía a otras personas en nómina. Mandaba dinero a mi ex mujer todos los meses. Tenía que hacerlo. Yo no quería, pero los jueces así lo dispusieron. Luego estaban mi hija y sus dos niños. Vivían en Bellingham, y todos los meses les mandaba algún dinero. Las criaturas tenían que comer, ¿no? Mi hija vivía con un indeseable que ni se molestaba en buscar trabajo, un tipo incapaz de conservar un empleo aunque se lo sirvieran en bandeja. Las escasas veces en que encontró algo (una o dos), se quedaba dormido por las mañanas, o se le averiaba el coche camino del trabajo, o le ponían de patitas en la calle, así, sin más explicaciones.


Una vez, muchos años atrás, cuando yo aún me tomaba estas cosas en serio, amenacé de muerte a ese parásito. Pero no viene al caso. Además, yo entonces bebía. Bueno, la cuestión es que el muy hijoputa sigue con mi hija.


Mi hija me escribía contándome que sólo se alimentaban de copos de avena. Ella y los niños. (Imagino que el tipo pasaba tanta hambre como ellos, pero ella se guardaba bien de mencionar su nombre en las cartas.) Me decía que, si podía ayudarla hasta el verano, las cosas acabarían arreglándosela. Su situación iba a cambiar —estaba segura— cuando llegara el verano. Aun en caso de que nada saliera como esperaba —y no iba a ser así, porque tenía varias cosas en mente—, siempre podía conseguir trabajo en la fábrica de conservas de pescado. No estaba lejos de casa, y tendría que enlatar salmón vestida con mono y guantes y botas de goma. O podía vender refrescos, en un puesto al lado de la carretera, a la gente que hacía cola en coche para entrar en Canadá. Allí, metida en el coche ante la frontera en pleno verano, la gente tiene que estar sedienta, ¿no? Le quitarían de las manos cualquier bebida fría. El caso es que, se decidiera por lo uno o lo otro, las cosas le irían bien cuando llegara el verano. Pero tendría que ir tirando hasta entonces, y ahí es donde entraba yo.


Sabía —me decía— que tenía que cambiar de vida. Quería valerse por sí misma, como todo el mundo. Quería dejar de considerarse una víctima. «No soy una víctima —me dijo una noche por teléfono—. Soy una mujer joven con dos hijos y un vago, un hijo de perra que vive conmigo. Como infinidad de mujeres. No me asusta el trabajo duro. Sólo necesito una oportunidad. Es todo lo que le pido al mundo.»


Ella podía soportar las privaciones. Pero hasta que la suerte cambiase, hasta que la oportunidad llamase a su puerta, eran los niños quienes le preocupaban. Los niños siempre estaban preguntando cuándo iría a visitarlos el abuelito. En ese mismo momento estaban dibujando los columpios y la piscina del motel donde me había alojado en mi visita del afío anterior. Pero el verano —siguió—, el verano era la fecha del cambio. Si podía aguantar hasta el verano, se acabarían los problemas. Las cosas cambiarían, estaba segura. Con un poco de ayuda mía podía conseguirlo.


«No sé qué haría sin ti, papá.»


Esas eran sus palabras. Casi se me partió el corazón. Por supuesto que tenía que ayudarla. Era una suerte que mi situación, por precaria que fuera, me permitiera echarle una mano. ¿No tenía yo un trabajo? Comparado con ella, con el resto de mi familia, yo tenía la vida solucionada. Comparado con ellos, vivía en Jauja.


Le mandé el dinero que me pedía. Le mandaba dinero siempre que me lo pedía. Y un día le dije que me sería más fácil mandarle un dinero, no mucho, pero dinero al fin y al cabo, a primeros de cada mes.


Sería algo con lo que podría contar, y sería su dinero, de nadie más. Suyo y de los niños. Esperaba que así fuera, al menos. Ojalá hubiera existido un medio de asegurarme de que el hijoputa que vivía con ella no pusiera la mano en una sola naranja, en un trozo de pan comprado con mi dinero. No era posible, claro. Así que no tenía otra opción que mandar el dinero y no preocuparme por el hecho de que aquel tipo pudiera darse un atracón a mi costa.


Mi madre y mi hija y mi ex mujer. He ahí las tres personas en nómina, sin contar a mi hermano. Pero mi hijo también necesitaba dinero. Cuando terminó la escuela secundaria hizo las maletas, dejó la casa de su madre y se fue a una universidad del Este. A un college de New Hampshire, nada menos. ¿Quién ha oído hablar de New Hampshire? Era el primero de la familia —de ambas ramas— al que se le ocurría ser universitario, así que todo el mundo pensó que era una excelente idea. Incluido yo, al principio. ¿Cómo iba a imaginar que acabaría costándome un ojo de la cara? Para sufragarse los estudios pidió créditos bancarios a diestro y siniestro. No quería trabajar y estudiar al mismo tiempo. Eso fue lo que dijo. Y, claro, lo entiendo. En parte hasta me parece bien. ¿A quién le gusta trabajar? A mí no. Así que luego, cuando agotó su crédito después de pedir en todas partes y de financiarse incluso un año de estudios en Alemania, tuve que empezar a mandarle dinero, y mucho. Al final, cuando le escribí que no podía seguir haciéndolo, me contestó que si tal era mi posición al respecto, lo que haría sería traficar con drogas o atracar un banco, o cualquier otra cosa con la que conseguir dinero para seguir viviendo. Y que me podría considerar afortunado si, no le mataban a tiros o le metían en la cárcel.


Le escribí y le dije que había cambiado de opinión, que le mandaría algo más de dinero. ¿Qué otra cosa podía hacer? No quería que su sangre me salpicara las manos. No quería imaginar a mi hijo en un coche celular, o en algún trance aún peor. Bastantes cosas tenía sobre mi conciencia como para cargar con una más.


Eso hacen cuatro personas. Sin contar a mi hermano, que aún no figuraba entre los fijos. Era para volverse loco. Le daba vueltas al asunto día y noche. No podía dormir. Estaba mandándoles todos los meses casi la totalidad de mi paga. No hace falta ser un genio o saber mucho de economía para comprender que aquello no podía continuar. Tuve que pedir un préstamo al banco para hacer que mis cuentas cuadraran. Ello supuso otro pago mensual.


Así que empecé a reducir gastos. Dejé de comer fuera, por ejemplo. Como vivía solo me gustaba comer fuera, pero tuve que dejar de hacerlo. Me veía obligado a controlar mis salidas al cine. No podía comprarme ropa o arreglarme la dentadura. El coche se caía a pedazos. Necesitaba zapatos...


A veces me sentía harto y les escribía a los cuatro amenazándoles con cambiarme de nombre y dejar mi trabajo. Les decía que estaba planeando marcharme a Australia. Y el caso es que hablaba en serio cuando decía lo de Australia, por mucho que fuera un país del que no supiera ni una palabra. Lo único que sabía de Australia era que estaba en la otra punta del mundo, y era precisamente allí donde yo quería estar.


Pero en el fondo ninguno de ellos creía que me fuera a marchar a Australia. Me tenían, y lo sabían. Sabían que estaba al borde de la desesperación, y lo sentían y me lo hacían saber. Pero confiaban en que las aguas se calmaran antes de primeros de mes, cuando tuviera que sentarme a rellenar sus cheques.


En respuesta a una de mis cartas en la que hablaba de emigrar a Australia, mi madre me escribió diciendo que no quería seguir siendo una carga, y que tan pronto como se le pasara la hinchazón de las piernas iba a ponerse a buscar trabajo. Tenía setenta y cinco años, pero quizá podría volver a trabajar de camarera. Le escribí diciendo que no dijera bobadas. Que me alegraba poder ayudarla. Y era cierto. Me alegraba. Lo que necesitaba era que me tocara la lotería.


Mi hija sabía que lo de Australia no era más que una forma de decir a todo el mundo que estaba harto. Sabía que lo que necesitaba era un respiro, y algo que me levantara el ánimo. Así que me escribió para decirme que iba a buscar a alguien que cuidara de los niños y que se pondría a trabajar en la fábrica de conservas en cuanto empezara la temporada. Era joven y fuerte, decía. Sería capaz de aguantar las jornadas de doce a catorce horas, siete días a la semana. No había problema. Bastaba con decirse a sí misma que podía hacerlo, mentalizarse, y su cuerpo respondería. Claro que tendría que encontrar una niñera adecuada. Y ahí iba a estar el problema. Tendría que ser una niñera muy especial, porque serían muchas horas y los niños estaban insoportables, cosa nada extraña viendo la cantidad de golosinas que devoraban diariamente. Pero qué se iba a hacer, a los niños les encantaban esas porquerías. De todas formas, si seguía buscando acabaría encontrando a la persona adecuada. Pero tendría que comprarse botas y ropa para el trabajo, y en eso es en lo que podría ayudarla yo.


Mi hijo me escribió diciendo que sentía mucho ser una de las causas de mi angustiosa situación económica, y que sería mejor para los dos si acababa con todo de una vez por todas. Por si fuera poco, había descubierto que era alérgico a la cocaína. Cuando la esnifaba le lloraban los ojos y no podía respirar. No podría, pues, probar la mercancía con la que pensaba traficar. Así, su carrera como traficante de drogas se había visto truncada antes de empezar. Un tiro en la sien, eso era lo mejor que podía hacer para acabar con todo de una vez. O quizá ahorcarse. Se ahorraría la molestia de tener que conseguir una pistola. Y nos ahorraría a todos el precio de las balas. Por increíble que parezca, eso me decía en su carta. Adjuntaba una fotografía suya del verano anterior, cuando estudiaba en Alemania. Se le veía de pie bajo un gran árbol con gruesas ramas a unos palmos de la cabeza. Y sonreía.


Mi ex mujer no tenía nada que decir de mi hipotética emigración a Australia. ¿Para qué? Sabía que a primeros de mes recibiría su dinero, aunque tuviera que llegarle de Sydney. Si no le llegaba el cheque en la fecha estipulada, no tenía más que coger el teléfono y llamar a su abogado.


Así estaban las cosas cuando un domingo por la tarde, a principios de mayo, llamó mi hermano. Había abierto las ventanas y una agradable brisa corría por la casa. Tenía puesta la radio. La ladera de la colina, detrás de la casa, ya había verdecido. Pero cuando oí su voz al otro lado de la línea empecé a sudar. No había vuelto a saber de él desde el penoso asunto de los quinientos dólares, y no podía creer que me llamara para intentar otro sablazo. Pero empecé a sudar de todas formas. Me preguntó cómo me iban las cosas, y le solté de inmediato el asunto de la «nómina» y demás. Le hablé de copos de avena, de cocaína, de fábricas de conservas, de suicidios, de atracos a bancos... y de cómo no podía ya ir al cine o comer fuera. Le dije que tenía un agujero en el zapato. Le hablé del dinero que mes tras mes tenía que mandarle a mi ex mujer. Nada era nuevo para él, por supuesto. Conocía perfectamente todo lo que le estaba contando. Me dijo que lo sentía en el alma. Seguí hablando. La conferencia la pagaba él. Pero, cuando le llegó el turno y me puse a escucharle, empecé a pensar: ¿Cómo te las vas a arreglar para pagar esta conferencia, Billy? Y de pronto caí en la cuenta de que era yo quien iba a pagarla. Unos minutos, unos segundos más, y todo se habría consumado.


Miré por la ventana. El cielo estaba azul, salpicado por un puñado de nubes blancas. Sobre el cable del teléfono había unos cuantos pájaros. Me sequé la cara con la manga. No se me ocurría nada que añadir. Así que callé y me quedé mirando las montañas. Fue entonces cuando mi hermano dijo:


—Detesto pedirte esto, pero...


Al oírlo sentí que mi corazón caía en un abismo. Luego le oí formular su petición. Esta vez eran mil dólares. Me hizo saber ciertos detalles. Los acreedores se apiñaban a su puerta: ¡a su puerta! Las ventanas vibraban, la casa se estremecía bajo la violencia de sus puños: pam, pam, pam... No había escapatoria. Iban a tirarle la casa abajo.


—Ayúdame, hermano.


¿De dónde iba yo a sacar mil dólares? Agarré con fuerza el auricular, aparté la mirada de la ventana y dije:


—Pero si ni siquiera me devolviste el dinero que te presté la última vez... ¿Qué me dices de eso?


—¿No? —dijo él, como sorprendido—. Creía que sí. Quise hacerlo, al menos. Lo intenté, bien lo sabe Dios.


—Quedaste en darle ese dinero a mamá —dije—. Pero no lo hiciste. Tuve que seguir mandándole su cheque todos los meses, como siempre. Es el cuento de nunca acabar, Billy. Doy un paso adelante y dos atrás. Me estoy yendo a pique. Os estáis yendo a pique y vais a hundirme con vosotros.


—Le di algo —protestó él—. Le pagué una parte. Que conste. Le devolví parte de la deuda.


—Dijo que le diste cincuenta dólares. Nada más.


—No —dijo—. Le di setenta y cinco. Se ha olvidado de los otros veinticinco. Fui a verla una tarde y le di dos billetes de diez y uno de cinco. Se lo di así, en metálico, y se ha olvidado. Empieza a fallarle la memoria. Mira —dijo—, te prometo que esta vez no te fallaré. Te lo juro por Dios. Calcula lo que te debo y súmalo a lo que te estoy pidiendo, y te mandaré un cheque por el total. Nos cambiamos los cheques. Y tú no cobres el mío en un par de meses. Es todo lo que te pido. Dentro de dos meses habré salido del apuro. Y podrás cobrarlo. El día uno de julio. Te lo prometo. No más tarde. Y esta vez puedo jurártelo. Hemos puesto en venta ese pequeño terreno que Irma Jean heredó hace un tiempo de su tío. Está casi vendido. El trato está cerrado. Sólo es cuestión de resolver un par de detalles y de firmar los papeles. Además, tengo un trabajo apalabrado. Es seguro. Tendré que hacer cuarenta kilómetros de ida y otros cuarenta de vuelta todos los días, pero no hay problemas. Dios mío, claro que no. Haría el triple si fuera necesario, y con gusto. Te digo que en dos meses tendré dinero en mi cuenta. Podrás cobrar el uno de julio. Todo lo que te debo. Cuenta con ello.


—Billy, te quiero —dije—. Pero tengo muchas cargas. Estoy ayudando a mucha gente últimamente, por si no lo sabes.


—Por eso no voy a fallarte —dijo—. Tienes mi palabra de honor. Puedes tener absoluta confianza. Te prometo que podrás cobrar mi cheque dentro de dos meses. No más tarde. Es todo lo que te pido, dos meses. No sé a quién acudir, hermanito. Eres mi última esperanza.


Hice lo que me pedía. Cómo no. Por increíble que parezca, aún tenía cierto crédito en el banco, así que pedí el dinero y se lo envié. Los cheques se cruzaron. Clavé el suyo con una chincheta en la pared de la cocina, junto al calendario y la foto de mi hijo bajo el árbol. Y me puse a esperar.


Seguí esperando. Mi hermano me escribió pidiéndome que no cobrara el cheque en la fecha convenida. «Espera un poco», me dijo. Habían surgido ciertos contratiempos. El trabajo que le habían prometido se había ido al traste en el último minuto. Y eso no era todo. También la venta del pequeño terreno de su mujer se había malogrado. Su mujer, en el último momento, se había echado atrás. El terreno llevaba en manos de la familia varias generaciones, y no tenía corazón para venderlo. ¿Qué podía hacer él? Era propiedad de su mujer, y su mujer no quería entrar en razón.


Hacia esas fechas telefoneó mi hija para decirme que les habían desvalijado la roulotte donde vivían. Se lo habían llevado absolutamente todo. Cuando volvió de su primera noche en la fábrica se encontró con la roulotte vacía. No habían dejado ni una mísera silla donde sentarse. También la cama se había esfumado. Iban a tener que dormir en el suelo, como gitanos.


—¿Dónde estaba el... tipejo ese en el momento del robo? —dije.


Había salido temprano a buscar trabajo, me explicó mi hija. Lo más seguro es que estuviera con los amigos. A ciencia cierta no lo sabía, como tampoco sabía dónde estaba en aquel momento.


—Ojalá en el fondo del río —dijo.


Los niños estaban con la niñera en el momento del robo. Bueno, el caso es que si pudiera prestarle algo de dinero para comprar algunos muebles de segunda mano... Me lo devolvería en seguida, en cuanto cobrara la primera paga. Lo ideal sería que pudiera recibirlo antes del fin de semana —¿un giro telegráfico, quizá?—, porque así podría comprar lo más imprescindible.


—Han profanado mi rincón —dijo—. Me siento como si me hubieran violado.


Mi hijo me escribió desde New Hampshire para decirme que era de vital importancia que volviera a Europa. Que su vida misma dependía de ello. Iba a terminar sus estudios a finales del verano, pero a partir de ese momento no soportaría vivir en los Estados Unidos ni un día más. La nuestra era una sociedad materialista, y estaba sencillamente harto. En nuestro país, decía, no se podía tener ninguna conversación en la que de un modo u otro no saliera a colación el dinero, y se sentía asqueado. El no era un yuppie, y no quería llegar a serlo jamás. No era lo suyo. Y dejaría para siempre de importunarme si le prestaba el dinero suficiente para comprarse un billete para Alemania.


De mi ex mujer no tuve noticias. No tenía por qué. Ambos sabíamos a qué atenernos.


Mi madre me escribió contándome que hacía tiempo que tenía que prescindir de las medias de descanso que tanta falta le hacían, y que no podía ir a la peluquería a teñirse el pelo. Había pensado que ese año podría ahorrar algún dinero para los días difíciles por venir, pero las cosas no salían como esperaba. Veía claro que sus previsiones no iban a cumplirse.


—¿Y tú cómo estás? —me preguntaba luego¿Y los demás? Espero que estéis bien.


Envié más cheques por correo. Luego crucé los dedos y esperé.


Una noche, mientras esperaba, tuve un sueño. Dos sueños, más exactamente. En la misma noche. En el primero mi padre estaba vivo y me llevaba montado sobre los hombros. Yo era un niño muy pequeño, de unos cinco o seis años. Súbete aquí arriba, me dijo. Y, cogiéndome de las manos, me alzó en el aire y me montó sobre sus hombros. Estaba a mucha altura del suelo, pero no tenía miedo. El me sujetaba con fuerza. Los dos nos aferrábamos el uno al otro. Luego echó a andar por la acera. Quité las manos de sus hombros y se las puse alrededor de la frente. No me despeines, dijo. Puedes soltarme. Te tengo bien sujeto. No vas a caerte. Al oírle decir esto, caí en la cuenta de la fuerza con que sus manos asían mis tobillos. Y entonces le solté la frente. Liberé las manos y extendí los brazos a ambos lados. Los mantuve así para mantener el equilibrio. Mi padre siguió andando conmigo sobre los hombros. Yo hacía como si fuera montado en un elefante. No sé adónde íbamos. Quizá a la tienda a comprar algo, o quizá al parque, donde me sentaría en un columpio y se pondría a columpiarme.


Entonces me desperté, me levanté de la cama y fui al baño. Empezaba a amanecer; faltaba sólo una hora para que sonará el despertador. Pensé en hacer café y en vestirme. Pero decidí volver a la cama. No quería dormir. Pensaba quedarme echado un rato, con las manos bajo la nuca, mirando cómo llegaba el alba y quizá pensando un poco en mi padre, en quien no pensaba desde hacía muchos años. Mi padre no ocupaba ya ningún lugar en mi vida, ni en la vigilia ni en el sueño. Bien, el caso es que volví a acostarme. Pero no había pasado ni un minuto cuando volví a dormirme, y al hacerlo me sumergí en otro sueño. En él aparecía mi ex mujer, aunque en el sueño no era mi ex mujer. Seguíamos casados.


También estaban mis hijos. Eran pequeños, y comían una bolsa de patatas fritas. En el sueño, creía oler las patatas fritas y oír el ruido que hacían al quebrarse entre los dientes. Estábamos sobre una manta, y muy cerca había agua. Yo experimentaba una sensación de honda satisfacción y bienestar. Luego, de pronto, me vi en compañía de otra gente —gente que no conocía—, y al instante siguiente lanzaba violentas patadas contra la ventanilla del coche de mi hijo mientras le amenazaba de muerte, como hice en una ocasión, muchos años atrás. El estaba dentro del coche y mi pie destrozaba el cristal. Y entonces abrí los ojos y me desperté. Estaba sonando el despertador. Alargué la mano y paré la alarma y seguí acostado unos minutos más, con el corazon como un caballo desbocado. En el segundo sueño alguien me había ofrecido whisky, y yo lo había bebido. Y eso era lo que me había asustado. El beber aquel whisky era lo peor que podía haberme sucedido. Era tocar fondo. Comparado con ello, lo demás era un juego de niños. Seguí allí echado unos instantes más, tratando de calmarme. Luego me levanté.


Hice café y me senté a la mesa de la cocina, frente a la ventana. Me puse a describir pequeños círculos sobre la mesa con la taza, y de nuevo pensé seriamente en Australia. Y entonces, repentinamente, imaginé lo que habría sentido mi familia cuando les amenacé con irme a vivir a Australia. Al principio debieron de quedarse mudos de asombro, y quizá un poco asustados. Pero luego —me conocían bien— probablemente se echaron a reír a carcajadas. Al pensar en ello, al imaginar su risa, no pude reprimir la mía. Ja, ¡a, ¡a. Tal era el sonido de mi risa allí en la mesa de la cocina: ¡a, ¡a, ¡a. Como si hubiera leído en alguna parte cómo reír.


¿Qué diablos pensaba yo hacer en Australia? Tenía tantas ganas de ir a Australia como de ir a Tombuctú o a la Luna o al polo Norte. ¿Australia? No, santo cielo, no tenía el menor deseo de ir a Australia. Pero en cuanto lo comprendí, en cuanto comprendí que no iría a Australia —ni a ninguna otra parte—, empecé a sentirme mejor. Encendí otro cigarrillo y me serví más café. No había leche, pero me tenía sin cuidado. Podía pasar sin leche un día, no iba a morirme por eso. Al cabo de un rato metí en la fiambrera el almuerzo y el termo recién lleno. Y salí de casa.


Era una mañana espléndida. El sol descansaba sobre las montañas, al otro lado de la ciudad, y una bandada de pájaros se desplazaba a través del valle. No me molesté en cerrar la puerta con llave. Recordaba lo que le había sucedido a mi hija, pero decidí que era igual, que de todas formas no tenía nada que mereciera la pena robarse. En casa no había nada de lo que no pudiera prescindir. Tenía un televisor, sí, pero estaba harto de ver la televisión y me harían un favor si entraban y se lo llevaban.


Me sentía bien, después de todo, y decidí ir andando al trabajo. No estaba muy lejos, y había salido muy temprano. Ahorraría un poco de gasolina, claro, pero no era ésa la razón más importante. Era verano, una estación efímera que pasa en un abrir y cerrar de ojos. El verano —no pude evitar recordarlo— era la época en la que todos creían que iba a cambiar su suerte.


Eché a andar por el borde de la carretera, y en un momento dado —no sabría decir por qué— empecé a pensar en mi hijo. Le deseé suerte, dondequiera que estuviese. Si había vuelto a Alemania para entonces —lo normal era que así fuera—, esperaba que se sintiera feliz. Aún no me había escrito para darme su dirección, pero no había duda de que tendría noticias suyas muy pronto. Y mi hija... Que Dios la bendijera y protegiera. Confiaba en que le fueran bien las cosas. Decidí escribirle aquella misma noche para hacerle llegar todo mi aliento. Mi madre, por su parte, seguía con vida y gozaba de una salud bastante buena. Me sentí afortunado también en esto: si no surgía ningún contratiempo, viviría aún unos cuantos años.


Los pájaros cantaban; de cuando en cuando pasaban coches por la carretera. Buena suerte también a ti, hermano mío —pensé—. Espero que consigas esa seguridad económica que tanto ansías. Págame cuando la tengas. Y mi ex mujer, la mujer a quien en un tiempo amé tanto... Estaba viva, y estaba bien (que yo supiera, al menos). Le deseé felicidad. Pensé que, a fin de cuentas, todo podía ir mucho peor. En aquel momento, por supuesto, las cosas estaban mal para todos. La suerte nos había dado la espalda, eso era todo. Pero las cosas iban a cambiar pronto. Las cosas empezarían a arreglarse quizá en otofío. Había muchos motivos de esperanza.


Seguí andando. Luego me puse a silbar. Me sentía con derecho a hacerlo si tenía ganas. Empecé a mover los brazos al andar, pero la fiambrera no me permitía marchar de forma equilibrada. Dentro llevaba bocadillos, una manzana y galletas. Además del termo, claro. Me detuve frente a Smitty’s, un viejo café con grava en el aparcamiento y tablas sobre las ventanas. Un local clausurado desde que yo lo recordaba. Decidí dejar la fiambrera en el suelo unos instantes. Así lo hice, y luego levanté los brazos, levanté los brazos a ambos lados hasta la altura de los hombros. Seguía así, como un pobre chiflado, cuando alguien tocó el claxon y entró con el coche en el aparcamiento. Cogí la fiambrera del suelo y me acerqué al coche. Era George, un tipo al que conocía del trabajo. Se echó hacia un lado y me abrió la puerta del asiento delantero.


—Venga, sube, muchacho —dijo.


—Hola, George —saludé.


Subí y cerré la puerta. El coche aceleró al instante, e hizo que la grava saltara bajo sus ruedas.


—Te he visto —dijo George—. Sí, te he visto. Te estás entrenando para algo, no sé para qué. —Me miró y volvió a mirar la carretera. Conducía muy de prisa—. ¿Siempre vas con los brazos así por la carretera? —preguntó, y se echó a reír: ¡a, ¡a, ¡a.


Luego pisó el acelerador.


—A veces —dije—. Bueno, depende. En realidad estaba quieto.


Encendí un cigarrillo. Me eché hacia atrás en el asiento.


—¿Qué cuentas? —dijo George.


Se puso un puro en la boca, pero no lo encendió.


—Poca cosa —dije—. ¿Y tú qué cuentas?


George se encogió de hombros. Luego sonrió.


Ahora íbamos a gran velocidad. El viento azotaba el coche y silbaba en las ventanillas. George conducía como si fuera a llegar tarde al trabajo. Pero era temprano. Teníamos mucho tiempo, y se lo dije.


Pero él seguía pisando el acelerador. En lugar de tomar el desvío, seguimos carretera adelante en dirección a las montañas. George se quitó el puro de la boca y se lo guardó en el bolsillo de la camisa.


—He pedido un préstamo y he rectificado el motor de este cacharro —dijo.


Luego dijo que quería que viera algo. Pisó a fondo el acelerador. Me até el cinturón de seguridad y apreté los dientes.


—Písale fuerte —dije—. ¿A qué esperas, George?


Y fue entonces cuando volamos de verdad. El viento aullaba en las ventanillas. George llevaba el pie metido hasta el piso, y avanzábamos a todo gas. A velocidad de vértigo por la carretera en aquel enorme coche de motor rectificado aún por pagar.


Raymond Carver